Quemaduras en niños, un remedio para curarlas

La curiosidad es una parte ineludible de la infancia. Descubrir, observar, escuchar y tocar. Aunque en ocasiones este afán por conocer el mundo que les rodea puede llevarles a sufrir algún tipo de daño físico, como por ejemplo, quemaduras. Por eso te explicamos cómo debes tratar las quemaduras leves producidas en la piel de los más pequeños.

Aunque muchas de las quemaduras que pueden sufrir los niños pueden ser tratadas por las personas que están a su cargo, si existen dudas sobre la gravedad de la herida lo más conveniente es que acuda al puesto de socorro, centro de salud u hospital más cercano para poder curarlo. Pero si no puede llevar a cabo un traslado rápido o no hay acceso a la atención médica adecuada, las personas encargadas del cuidado del niño pueden llamar al número de emergencias.

En cualquier caso también puedes probar un método casero para el tratamiento de la quemadura, pero para aquellas que tenga poca gravedad. Existen tres niveles de gravedad de las quemaduras: primer, segundo y tercer grado. Por eso hay que examinar el área de la zona afectada para saber si hay que llevar a tu hijo o hija al hospital. Así, se definen:

Quemaduras de primer grado. Son aquellas que sólo afectan a la capa externa de la piel con dolor, enrojecimiento e inflamación, y no suelen necesitan la atención de un médico.

Quemaduras de segundo grado. Además de afectar a las capas externas de la piel también afectan a las internas, por lo que pueden provocar ampollas, dolor, enrojecimiento e inflamación. Si la zona afectada tiene más de cinco o hasta ocho centímetros necesitaría la atención de personal sanitario.

Quemaduras de tercer grado. Son aquellas que atraviesan todo el grosor de la piel, y provocarían una piel ennegrecida o blanqueada y puede adormecerse. En este caso necesita la evaluación médica de forma ineludible.

Pasos para curar una quemadura a un niño

Pues bien, para un tratamiento casero de una quemadura leve, o sea de primer grado, en la piel de un niño lo que debes hacer son los siguientes ocho pasos: 

Sitúa la zona quemada bajo el agua fría. Debes tener en cuenta que el hielo a veces puede provocar más daño al tejido afectado, por eso es más recomendable el agua fresca al menos durante cinco minutos o probar con una toalla húmeda en el caso de que la piel esté sensible.

Limpiar la piel con cuidado. Para poder vendar la quemadura hay que fijarse que la herida debe quedar bien limpia con jabón PH neutro, a ser posible, y agua. También hay que ser cuidadoso para no dañar más la zona afectada.

Haz que el niño se tranquilice. Aunque quemarse puede ser una mala experiencia, que el pequeño tenga un momento menos desagradable ayudaría a que sea menos traumático.

No revientes las ampollas. Si la quemadura dejara alguna ampolla en la piel lo mejor es dejar que se cure de forma natural, limpiándolas regularmente y protegiéndolas con una pomada especial para quemaduras para evitar la infección.

Prueba con una pomada hidratante. Tras enfriar la zona quemada se puede aplicar una pomada hidratante o vaselina, ya que tendría efectos calmantes, siempre que no haya ampollas abiertas ni piel lesionada. El aloe vera tiene propiedades calmantes.

Cubre la herida con un apósito estéril. Así le protegerá de los agentes externos y curará mejor, aunque hay que cambiarlo al menos una vez al día para mantener la zona lo más estéril posible. 

¿Cuándo fue la última vacuna antitetánica de tu hijo? Siempre que hay herida abierta hay que tener en cuenta la fecha de la última aplicación del antídoto, cuyo efecto dura diez años. 

Recuerda que tu hijo no se rasque. En el caso de que el niño o niña tienda a rascarse debes estar al tanto de que no lo haga, ya que además de dejar marcas, aumentaría las posibilidades de una infección.

¿Y las quemaduras por el sol? Si tras haber pasado un día en la playa, el niño o niña ha sufrido quemaduras en la piel por la radiación solar, hay varias formas para aliviar los daños causados, que suelen ser enrojecimiento, dolor y en los casos más graves, insolación. En el caso de quemaduras leves en la piel de los niños por el sol puedes aliviarle el dolor de distintas formas: 

Darse un baño o ducha con agua fría. Un momento con sólo agua es un alivio para la piel, sin perfumes, geles o cremas. Durante unos diez minutos y dejando la piel secar al aire.

Aplicar after sun. Con estas cremas especiales para después de la exposición al sol la piel se hidrata de forma necesaria.

Hidratarse con abundante agua. Es sumamente necesario mantener el organismo con los niveles óptimos de hidratación, y los refrescos o zumos no son un sustitutivo del agua.

Utilizar paños húmedos en las zonas más sensibles. Durante veinte o treinta minutos con agua fría.

Usar ropa de algodón. Camisetas sueltas o pantalones que no queden apretados son lo más ideales en el momento de la recuperación por una quemadura provocada por tomar el sol.

En cualquier lugar lo más recomendable es tener en cuenta una serie de consejos para cuidar la piel de los niños frente a los agentes nocivos del sol. Como por ejemplo, protegerle con la crema solar infantil apropiada y su debida aplicación teniendo en cuenta las zonas más sensibles.

En conclusión, si el grado de la quemadura ha sido leve puedes llevar a cabo el tratamiento que el personal médico te haya recomendado específicamente para el trastorno causado en el organismo del niño o niña, o probar un remedio casero. Pero debes tener en cuenta que lo importante es contar con la valoración del profesional y, sobre todo, tener mucha cautela sobre cómo está tratando de descubrir tu hijo lo que le rodea y qué hay en su entorno.

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