Claves para saber cómo preparar las mejores papillas para bebés

La alimentación de un bebé, durante al menos los seis primeros meses de vida, debe estar basada únicamente en leche materna. Sin embargo, es a partir de ese momento cuando se considera que su aparato digestivo ya está preparado para otro tipo de alimentos. Unos alimentos entre los que se pueden incluir las frutas, las verduras y los cereales.

El problema es que al no disponer todavía de piezas dentales, estos alimentos tienen que ingerirse en forma de papillas. Unos alimentos muy completos, totalmente triturados que, de manera progresiva le aporta todo lo que su organismo puede necesitar a nivel de macronutrientes y micronutrientes.

¿Qué clases de papillas hay y cómo se deben preparar?

El mundo de las papillas es inmenso. Sin embargo, actualmente son dos las que más se aceptan como las principales: las papillas de cereales, papillas de verduras y las papillas de frutas.

Papillas para bebés de cereales

Son muchos los cereales los que hay disponibles para elaborar papillas. Sin embargo, la mejor idea es recurrir, como elemento básico a los preparados de fórmula. Gracias a ellos se va a tener la seguridad y la tranquilidad de aportar todo lo que el bebé necesita. No obstante, en cualquiera de los casos, lo más recomendable es escoger fórmulas que no contengan gluten ni azúcares añadidos.

Eso sí, a estas papillas se les debe agregar un elemento, la leche, que puede ser el componente diferenciador en cuanto a calidad se refiere. Sin lugar a dudas, la leche materna sería el complemento ideal para la papilla.

En cuanto a su preparación, basta seguir los siguientes pasos para tener una papilla de cereales con una textura agradable al paladar y con un sabor atractivo. 

- Verter en su cuenco favorito la cantidad de leche que marque el fabricante. Incorporar de manera progresiva los cereales indicados por el fabricante. 

- Remover hasta que la textura sea la deseada. Debido a que la consistencia de la leche materna puede ser muy variable, la cantidad de esta puede variar. 

No hay que preocuparse si se debe incluir más de lo marcado ya que la leche materna es un alimento fácilmente tolerable por el bebé.

Papillas de verduras para bebés

Si los cereales son importantes en su desarrollo, las verduras lo son aún más. Y es que aporta una gran cantidad de nutrientes, así como de fibra, que contribuyen de manera definitiva a su desarrollo. En este caso, a diferencia del anterior, lo más recomendable es elaborar una papilla de verduras en base a los productos frescos. Cierto es que hay que marcas que han elaborados sus propias fórmulas pero no son las más recomendables.

Una vez que se sabe esto, hay que decir que la elaboración de estas papillas es muy sencilla. Eso sí, hay que tener en cuenta que no todas las verduras se pueden incorporar desde el primer día. Es por ello por lo que lo recomendable es comenzar con aquellas que se digieren con mayor facilidad como la patata, la zanahoria y el calabacín. Tiempo habrá de incluir otras.

- Se mezclan verduras al gusto teniendo en cuenta que el peso final debe estar en torno a los 200 gramos (estos pesos pueden variar en función de la edad y de las necesidades del bebé). 

- Esta mezcla se triturará con ayuda de leche materna o agua. 

- La leche materna y el agua se incorporarán hasta que la textura sea la adecuada. 

Como consejo final, decir que hay que hacer todo lo posible para que la papilla no contenga ninguna clase de hebra de la verdura. Estas son enormemente incómodas para los más pequeños y les pueden provocar rechazo.

Papillas para bebés de frutas

Aunque si hay una papilla para bebés por excelencia, esta es la de frutas. Una combinación muy fresca y sobre todo muy dulce que hace las delicias de la inmensa mayoría de los bebés. Y todo ello con la ventaja añadida de poder llevarla donde se necesite. Además, una de las principales ventajas de estas papillas es que se elaboran de un modo muy sencillo y natural.

Del mismo modo que sucedía con las papillas de verduras, se deben ir incorporando aquellas frutas que se toleren de un modo más sencillo. Las manzanas, las peras o las naranjas son algunos ejemplos. 

- Realizar la mezcla deseada hasta completar aproximadamente unos 200 gramos (las cantidades variarán en función de la edad del bebé y de sus necesidades).

- Se triturará toda la fruta.

- Se incorporará algo de agua para ajustar la textura a la deseada. 

Como idea, decir que a esta papilla de frutas se le puede incorporar una galleta libre de gluten y de azúcares añadidos. Este pequeño gesto hace que los bebés se muestren mucho más receptivos a estos nuevos sabores. De lo que se trata, sobre todo a estas edades, es que se alimenten correctamente.

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