¿Cuáles son las claves para intuir la hiperactividad?

¿Qué hago para que se concentre? ¿Cómo consigo que termine los deberes? ¿Cómo le ayudo para que mejore la calidad de sus tareas? En el caso de los niños con hiperactividad, sus padres suelen preguntarse en alguna ocasión cuál es la mejor forma de educarlos para su correcto desarrollo, por eso te ayudamos a despejar algunas dudas sobre este trastorno del comportamiento para tomar una decisión.

En primer lugar, si crees que tu hijo es hiperactivo debes consultar con un experto para poder valorarlo y tratarlo adecuadamente. En este post no se trata de decirte qué tratamiento es el más adecuado para tu hijo o que deba tomar medicación. Queremos ofrecerte información oportuna para que puedas tomar la decisión de acudir a un profesional para su correcto crecimiento.

Así, el Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) se caracteriza por unos síntomas nucleares: la impulsividad, la hiperactividad y la baja atención. Por ello se debe observar si el niño o niña manifiesta con frecuencia una serie de comportamientos en la vida diaria.

En sí, se basa en una conducta inquieta y dependiente. Además, le cuesta concentrarse, es desorganizado o desorganizada y no suele terminar las tareas que comienza. Interrumpe, pierde cosas, es impulsivo o impulsiva e impaciente, mueve mucho las manos y los pies, le cuesta relacionarse e incluso resulta ser desobediente lo cual provoca las quejas de sus maestros. 

Causas de la hiperactividad en niños

La procedencia es neurológica, y se produce por un retraso madurativo en ciertas funciones de la corteza prefrontal y sus conexiones con otras áreas cerebrales encargadas de estas funciones. Pero ciertos factores ambientales pueden desempeñar un papel en el desarrollo del TDAH. Por ejemplo, durante el embarazo tomar alcohol puede ser causante de trastornos fetales como el descrito o síntomas parecidos.

Además, la exposición a las sustancias tóxicas del tabaco puede interferir en el desarrollo del sistema nervioso central del feto y aumentar el riesgo de desarrollar el trastorno o algunos síntomas similares más leves. Eso sí, se podría explicar por la combinación de dichos agentes con una predisposición genética.

Aunque por lo general mejora al retirar el gluten de la dieta diaria, algunas personas celiacas o con sensibilidad al gluten desarrollan TDAH. Los síntomas neurológicos o psiquiátricos pueden ser la primera manifestación de la presencia de una intolerancia al conjunto de proteínas proveniente de los cereales. Además, ciertos niños pueden reaccionar negativamente a ciertos colorantes o conservantes presentes en los alimentos que consumimos día tras día, ya que actúan como disparador en personas con características genéticas previas. En cualquier caso, en ambos sentidos las evidencias son débiles.

Hiperactividad no tratada

Cuando el TDAH no se trata puede tener impacto a lo largo de la vida de las personas que lo padecen en distintos ámbitos como el académico, comportamiento antisocial, uso u abuso de sustancias, obesidad e incluso deformación de la autoestima. Se han realizado numerosos estudios científicos en las últimas décadas sobre las consecuencias del TDAH, y se ha concluido que las personas que no son tratadas tienen peores resultados a largo plazo en las áreas mencionadas.

Debes tener en cuenta que el médico ha valorado muchas cosas antes de proponer la forma de tratar su TDAH: la intensidad de los síntomas, el impacto del trastorno en los distintos ambientes, el entorno familiar o la evaluación del profesor. Todo esto le permite seleccionar dentro de las distintas opciones de tratamiento, la que más se adapta a las necesidades de tu hijo.

Soluciones profesionales

Entre las soluciones que suelen ofrecer los especialistas se encuentra el tratamiento multimodal, en base a las conclusiones científicas de los estudios que se han llevado a cabo. Se basa en un tratamiento farmacológico para controlar los síntomas nucleares que padece el pequeño, además de tratamiento psicológico y psicopedagógico que se centrarían en los problemas de conducta y aprendizaje como consecuencia del TDAH.

La solución varía según cómo prefiere tratar a su hijo, aunque la edad del pequeño es el principal factor a tener en cuenta. En casos graves la medicación fomenta soluciones más inmediatas. Aunque en el caso de niños de cuatro a cinco años suele tratarse de una terapia psicológica-conductual; para chavales de entre seis y once años se combina la medicación, apoyo escolar y familiar además de terapia psicológica; mientras que en caso de adolescentes entre los doce y los dieciocho años para el tratamiento farmacológico se necesita el consentimiento del joven, combinando con las sesiones con el psicólogo.

En conclusión, lo mejor es observar al pequeño sin hacerle sentir juzgado para poder tomar la decisión de acudir a un especialista. Siempre es bueno que el infante note el cariño de sus familiares y amigos para que se sienta integrado. Al margen de las decisiones de los médicos, como cualquier ser humano, tu hijo necesita amor.

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