Frasco de la calma: la ayuda perfecta para los niños con ansiedad

En algunas ocasiones, los niños tienen problemas expresando y manejando sus emociones. La mayoría, siendo tan joven, no cuenta con el autocontrol necesario para calmarse cuando algo no sale tal como estaba planificado. Esto causa mucha ansiedad en los peques, por lo que es importante contar siempre con algunos trucos sencillos para ayudarles a manejar sus emociones en aquellas ocasiones que lo necesiten.

Los frascos de la calma están entre los métodos más usados en la actualidad para ayudar a los peques con ansiedad, y es que son creaciones casi mágicas, de hermosos colores, que también resultan muy relajantes y calmantes. Estos coloridos frascos ayudan a los niños a tranquilizarse por sí mismos, sin que sientan presión externa para ello. Aunque estos frascos están elaborados con ingredientes sencillos, apenas llevan pegamento, agua y purpurina, verlos es como ver una hermosa galaxia en movimiento. Es esta sensación de movimiento la que hace que los peques se tomen un tiempo para sí mismos mientras su exaltación disminuye.

Estos bien llamados frascos de la calma son perfectos para los niños con necesidades especiales, y también para aquellos niños que se preocupan con facilidad o que están bajo mucho estrés. Igualmente, estos frascos pueden utilizarse como contadores de tiempo, pues funcionan con el movimiento de partículas que toman algún tiempo específico para volver a su estado original de calma.

Cómo hacer un frasco de la calma en casa

Existen muchas opciones para preparar uno de estos frascos calmantes en casa, sin embargo, los principales ingredientes para todas las preparaciones permanecen invariables, estos son:

Materiales:

- Una botella de plástico o un frasco de vidrio. Asegúrate de que sea completamente transparente para que se pueda visualizar el contenido a la perfección. (Para niños se recomienda usar un bote de plástico, pues es más seguro.)

- Agua templada (no debe estar hirviendo, el agua templada del grifo es suficiente).

- Purpurina (conocida también como brillantina o escarcha).

- Pegamento con purpurina.

- Colorante para comida.

- Un bol para mezclar y un batidor (estos materiales son opcionales, ya que se puede hacer la mezcla directamente en el frasco).

- Pistola de pegamento caliente.

Pasos a seguir:

1. En primer lugar, asegúrate de que tu botella esté limpia y seca.

2. Vierte agua templada en la botella (o en el bol de mezclar). Solo debes verter agua suficiente para llenar un tercio de la botella que utilizarás.

3. Pídele a tu peque que vierta el pegamento con purpurina en la mezcla. Será suficiente una cantidad entre un tercio de taza y media taza. También puedes utilizar pegamento incoloro en este paso.

4. Si decides utilizar pegamento con purpurina, añade la purpurina extra a tu mezcla. En este caso, dos cucharadas pequeñas serán suficientes. En cambio, si has decidido utilizar pegamento transparente, entonces debes agregar aproximadamente media taza de purpurina.

5. Enseguida, agrega unas gotas de colorante para alimentos. Este paso le dará un extra de color a tu mezcla y hará que la purpurina resalte aún más. Puedes utilizar el mismo color que la purpurina, o incluso uno que contraste.

6. Ahora que la parte importante de la mezcla está lista, agrega más agua templada, suficiente para llenar el frasco casi por completo. Asegúrate de dejar un poco de espacio en el frasco para facilitar el movimiento al agitarlo.

7. Asegura con pegamento caliente la tapa del frasco, de esta forma no tendrás ningún accidente a la hora de utilizarlo.

Recuerda que puedes utilizar el color de purpurina que más guste a tu peque. Igualmente, también puedes darle rienda suelta a tu creatividad y mezclar diferentes colores, e incluso comprar purpurina con diferentes formas (estrellas, corazones, etc.), así el frasco quedará aún mejor.

Como tip adicional, si quieres que la purpurina fluya más fácilmente dentro del frasco, puedes agregar un poco de jabón de manos sin color, glicerina o aceite para bebés. Este ingrediente hará que el líquido dentro de la botella se arremoline con mayor velocidad, haciendo que el efecto de galaxia sea más visible. Si no cuentas con este tipo de jabón, también puedes agregar un poco de glicerina líquida.

Usando los frascos para calmar la ansiedad

Estos hermosos objetos también son herramientas perfectas para que los niños aprendan el concepto de «mindfulness», el cual se basa en estar completamente concentrados y plenamente conscientes de nuestras emociones para así eliminar cualquier rastro de ansiedad o frustración. Puedes utilizar estos frascos en casa, o incluso llevar uno contigo durante viajes largos junto a tu peque. Igualmente, puedes preparar algunas botellas pequeñas para que tu peque lleve a todos lados y las use cuando sea necesario.

Si tu peque se siente estresado, anímale a agitar el frasco de la calma y a observar el movimiento de la purpurina en éste. A medida que ve cómo fluye el líquido y cómo se apacigua con el tiempo, tu peque comenzará a recuperar el control de sus emociones y se sentirá mucho más calmado.