¿Qué hacer si tu peque tiene una herida?

Desde pequeños, los niños son una fuente de energía y juegos casi inagotable. Esto siempre se traduce en ideas divertidas, pero también un poco peligrosas. Aunque la tarea principal de padres y madres es asegurarse que sus peques estén sanos y salvos, es normal que ocurran accidentes en algunas ocasiones. Es por esto que los padres siempre deben estar alerta y preparados para atender cualquier posible herida producto de un accidente en casa. O también, dependiendo de la gravedad de la misma, poder identificar si existe la necesidad urgente de llevar al peque a una revisión médica.

El primer paso para ayudar a los niños en caso de que ocurra un accidente es identificar qué tipo de herida se han hecho. Si tu peque tiene una herida abierta, debes examinarla cuidadosamente para determinar qué tipo de herida es.

Existen tres principales tipos de heridas que puedes atender en casa:

- Heridas por rozaduras:
Éstas son causadas por el roce de la piel contra una superficie rugosa o irregular. Comúnmente, este tipo de heridas se llaman raspaduras o rasguños, incluyendo aquellas más graves causadas por el roce contra el pavimento. Las heridas por rozaduras son de las más comunes, y usualmente ocurren en los codos, rodillas, espinillas o canillas, tobillos, y en las extremidades superiores.

- Laceraciones
Este tipo de heridas irregulares, también llamados cortes, ocurren cuando se desgarra la piel como producto del contacto con un objeto afilado o con un objeto romo que ha impactado con fuerza la piel. La mayoría de estas heridas son superficiales, pero algunas pueden ser bastante serias, especialmente cuando afectan a varias capas de la piel.

- Herida por punción
Cuando un objeto afilado penetra la piel, se produce un agujero en ésta que es considerado una herida por punción. Usualmente, este tipo de heridas no causan mucho sangrado y sanan fácilmente, sin embargo, todo depende de la gravedad de la herida y la profundidad de la misma.

Tips para tratar una herida en casa

Las heridas pequeñas como los cortes y rasguños pueden ser tratados en casa sin ningún problema. Estas heridas no suelen ser graves y pueden sanar en cortos periodos de tiempo. No obstante, es muy importante poder limpiar la herida adecuadamente para evitar complicaciones futuras. Para esto, hay varios tips que puedes seguir para que la herida esté lo más limpia posible:

- Antes de manipular cualquier tipo de herida es primordial lavarse las manos con abundante agua limpia y jabón, así podrás deshacerte de los gérmenes y bacterias para proceder a curar la herida.

- Una vez tengas las manos limpias, es tiempo de limpiar la herida. Para esto, debes lavarla con abundante agua limpia para así eliminar cualquier rastro de suciedad y partículas desconocidas del área.

- Recuerda que también es importante limpiar los alrededores de la herida con agua limpia, así reducirás el riesgo de contaminación. No limpies la herida con jabón, pues ésto puede empeorar la situación causando irritación y dolor.

- Si la herida tiene pequeños escombros incrustados, puedes removerlos utilizando una pinza desinfectada. Previo a esto, debes desinfectar las pinzas utilizando alcohol isopropílico, Si los escombros están en una posición que los hace difícil de remover, entonces es mejor asistir al doctor para que limpie y trate la herida.

- Controla el sangrado aplicando presión directamente sobre la herida con un trozo de gasa estéril. Esto detendrá el flujo de sangre eventualmente y ayudará a reducir la inflamación.

- En caso de ser necesario, envuelve la herida utilizando vendajes estériles. Recuerda que no todas las heridas requieren de un vendaje, pues algunas son suficientemente pequeñas para sanar por sí mismas.

- Mantén la herida limpia y seca durante cinco días y asegúrate de que tu peque descanse apropiadamente.

Cuándo ir al médico por una herida

Aún cuando no todas las heridas requieren de una visita al médico, algunas más serias sí que deben ser tratadas por profesionales de la salud debido a su gravedad y posibles complicaciones en el futuro. Debes llevar a tu peque al médico si alguna de estas situaciones ocurre:

- Si tu peque tiene una herida abierta de más de un centímetro de profundidad, entonces es hora de llevarle al médico para una revisión.

- En caso de que haya sangrado extremo que no para al aplicar presión directa, o si hay mucho flujo de sangre.

- Si el sangrado dura más de veinte minutos puede ser señal de una herida más seria o de posibles complicaciones.

- Si el sangrado es resultado de un accidente grave, entonces recomienda ir al doctor de inmediato.

- Si un objeto punzante ha penetrado la piel y aún se encuentra alojado allí.

- Las cortadas cercanas a los ojos, al cartílago de la nariz o las orejas deben ser revisadas por un médico, pues tienden a sangrar bastante, y por su localización pueden representar un riesgo más grave.

Complicaciones a tener en cuenta mientras sana una herida

Si una herida no tiene los cuidados necesarios, podría infectarse debido a los gérmenes y bacterias presentes en la suciedad que está en el ambiente. Las infecciones son el riesgo principal que presentan este tipo de afecciones. Puedes identificar si tu peque tiene una infección si notas que la herida presenta secreciones extrañas, por ejemplo, la aparición de una sustancia verdosa y espesa, o si aparece pus de color amarillento. Igualmente, puede haber infección si tu peque tiene fiebre con una temperatura superior a los 38ºC durante más de cuatro horas, o si puedes palpar un bulto en la axila de tu peque o en la región inguinal.

Igualmente, en caso de que exista un sangrado excesivo (hemorragia), o que la herida no se esté curando de manera adecuada, es mejor hacer una visita al doctor para un chequeo. Éstas podrían ser complicaciones más serias si la herida no sana.