Comida sana para niños, un básico para el desarrollo infantil

La alimentación de los niños va variando mucho durante sus primeros años vida. Y por ello, es importante que cuidemos cada detalle desde el principio. Según la OMS el porcentaje de niños obesos se ha multiplicado por diez y mucho se debe a los cambios en los hábitos alimenticios de los padres, a las prisas del día a día y algunos factores sociales.

La obesidad en la infancia, no es un problema estético, sino que se asocia a otros riesgos como la diabetes, enfermedades cardiovasculares y de las articulaciones, cáncer y problemas de salud mental. Ayudar a nuestros hijos a comer sano y que disfruten de este hábito es fundamental para un buen desarrollo.

El mercado está lleno de alimentos ‘pensados para la infancia’ pero… ¿son realmente saludables? Hay multitud de productos con niveles de azúcar o de aceites y harinas refinados por encima de lo que es recomendable para un niño, e incluso para un adulto. Por ello no debemos fiarnos de este tipo de alimentos procesados, sin antes leer las etiquetas.

Como padres nuestro objetivo es conseguir que los pequeños se alimenten de forma equilibrada y sana, aunque esto no quiere decir, que la dieta infantil tenga que ser aburrida o insípida. De media, un niño necesita entre 1.000 y 1.800 calorías aproximadamente en función de su edad y de su actividad física. Y un aporte variado de nutrientes que contenga proteína, carbohidratos, frutas, verduras, grasas y azúcares.

Beneficios de una alimentación sana desde la infancia

Salud y crecimiento fuerte

El principal beneficio de que nuestros hijos tengan una alimentación adecuada es su salud. Una buena alimentación les permitirá crecer fuertes y es clave para el buen desarrollo de sus huesos y sus músculos, alimentos con altos niveles de proteína y calcio les ayudará a que estos se desarrollen durante el crecimiento.

Desarrollo del cerebro

Los órganos de los niños, sobre todo cuando son pequeños, no están del todo formados por lo que necesitan una alimentación sana y equilibrada para que estos se desarrollen de la manera correcta. El cerebro, es un órgano que se ve directamente afectado por la alimentación que reciben. Según estudios realizados, la falta de yodo y de hierro retrasa el desarrollo cognitivo y motriz. Los aceites grasos también son buenos para mejorar el aprendizaje y el rendimiento de los niños.

Evitar enfermedades

La alimentación influye directamente en la aparición y en el desarrollo de enfermedades. La obesidad infantil ha aumentado notablemente en los últimos años, y esto es debido a la mala gestión de la comida y a la falta de cuidado a la hora de inculcar hábitos alimenticios correctos. Cuidar las cantidades de azúcar o de alimentos procesados, les ayudará a reducir las posibilidades de tener enfermedades como diabetes o problemas cardiacos, que pueden acompañar a nuestros hijos hasta la edad adulta.

Mejora del rendimiento escolar

La alimentación es parte fundamental para que nuestros hijos rindan en la escuela. Desayunar de manera adecuada y mantener una dieta equilibrada les ayuda a mejorar su rendimiento y, además mejora su concentración y su aprendizaje. Una alimentación saludable les aportará toda la energía necesaria tanto a su cerebro como a su cuerpo para poder aprovechar su día y mejorar los resultados en la escuela y en sus actividades extraescolares.

Estos son algunos de los beneficios que tiene ofrecer una alimentación sana para nuestros hijos. Su dieta es importante, ya que no solo afecta a su físico, sino que está directamente relacionada con la salud. Comer sano desde niños aporta beneficios, no solo en la infancia, también en la edad adulta. Somos seres sociales, y adquirimos costumbres de desde nuestro primer día de vida. Si enseñamos a nuestro hijo a mantener una dieta equilibrada, hábitos saludables y la capacidad de disfrutar de todo ello, será la base sobre la que trabajará el resto de su vida. Hacerles partícipes de los menús semanales, enseñarles a cocinar sus platos favoritos de forma saludable, variar la forma de cocinar las verduras, pescados, carnes, frutas..., explicarles que aporta a su cuerpo y su crecimiento cada alimento, cultivar vuestras propias frutas y verduras o practicar deportes en familia, seguro que les ayuda a mantener a largo plazo el gusto por la comida sana, natural y equilibrada.

Es inevitable, casi siempre, que un niño pida chuches, chocolates, hamburguesas, nuggets, salchichas, salsas... Y aunque no es aconsejable incluirlos en su dieta habitual, podemos hacer pequeñas excepciones en ocasiones especiales. Siempre explicándoles el porqué de no abusar de estos alimentos y los motivos por los que no son los mejores para su desarrollo.

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