Haz que las cenas sean más divertidas con estas recetas

Seamos honestos con nosotros mismos. Los más pequeños de la casa no siempre comen lo que a nosotros nos gustaría. En la gran mayoría de los casos se muestran muy reticentes a los nuevos sabores y a las nuevas texturas. Algo que, si tenemos en cuenta el ambiente tan azucarado que les rodea, se podría considerar incluso como algo normal.

Por ello, para poder hacerles ver de una manera agradable que probar nuevos alimentos no tiene porqué ser traumático, os vamos a ofrecer algunas recetas que aglutinan una buena dosis de color, de sabor y de beneficios. Ah, y todo ello con la ventaja añadida de que son muy sencillas y divertidas de preparar.

Chupa-chups de pollo rebozado con cereales

El pollo es uno de esos alimentos que no puede faltar en la dieta de los más pequeños. Sin apenas grasa y con una buena cantidad de proteínas se presenta como un alimento realmente importante. Para animarles a comerlo sin que apenas puedas pestañear, vamos a seguir los siguientes pasos. 

Cogeremos 100 gramos de pechuga de pollo y la trocearemos en tacos. 

A continuación, pasaremos estos pequeños trozos de pechuga por huevo, el cual, por cierto, es también un alimento muy completo. No en vano es uno de los pocos que puede presumir de poseer todos los aminoácidos esenciales. 

Y ahora es cuando viene el toque tan especial. El rebozado no va a ser el típico con pan rallado sino que utilizaremos sus cereales favoritos. Es cierto que esto implica incluir algo de azúcar pero es despreciable. 

Una vez fritos con aceite muy caliente les insertaremos un palo para que puedan degustarlos en cualquier momento del día.

Barquitas de verduras

Sí. Ya se lo que estás pensando. Las verduras es un imposible. Pero espera. Eso es porque aún no han tenido frente a ellos una barquita como esta. Una original receta que está formada por calabacín, patata, zanahoria y guisantes. Y lo mejor de todo es que la elaboración es muy sencilla. 

Vacía el calabacín dejando la cáscara que será el armazón de la barquita. 

Saltea el calabacín, en una sartén bien caliente, hasta que quede tierno. En el último momento incorpora los guisantes aunque estos no necesitan mucho calor. 

Cuece las patatas y pela las zanahorias. 

Haz una mezcla de patatas, calabacín y un poco de kétchup. Este será el “mejunje” que irá dentro de la barca. 

El siguiente paso será incorporar los guisantes en la parte trasera a modo de remolque. 

El toque final, como no podía ser de otro modo, lo tendrá el timón, el cual, no es otra cosa que una gran rodaja de zanahoria.

Casitas de sándwiches

Todos sabemos que el momento de la merienda suele estar protagonizado por el azúcar. Bollos, galletas y cualquiera de sus derivados forman parte de su día a día. Esta tendencia se puede cambiar gracias a esta original casita de sándwiches. Y la verdad es que no puede ser más sencilla. Incluso ellos mismo puede prepararla. 

Coged tanto pan de molde como vayáis a utilizar y rellenarlo de vuestro ingrediente favorito. Nosotros aconsejamos, dada la edad de los niños, un jamón de york extra y un queso semicurado en lonchas. 

Ahora es el turno de hacer tantos pisos como queráis. 

Para terminar, tendréis que cortar una última rebanada en forma de triángulo y ponerla sobre el resto. 

Esta última rebanada sí se puede decorar con algo de chocolate. ¡Ñam ñam! No querrán otra merienda que no sea esta.

Rollitos rusos

Si ingerir algunos ingredientes por separado puede ser un esfuerzo titánico, probar algunas recetas como por ejemplo la ensaladilla rusa, lo puede ser aún más. Sin embargo, se trata de un plato tan nutritivo, no hay que olvidar que contiene patata, guisantes, zanahorias e incluso en algunos casos atún, que merece la pena intentarlo. 

En este caso solo tienes que rellenar una loncha de jamón de york extra con un poco de ensaladilla rusa. 

El toque final no será otro que una divertida cara con kétchup en la superficie del jamón. Ya tendrás listo un delicioso bocado que se puede conservar en la nevera y que se puede degustar en cualquier momento del día.

Aunque en este caso nosotros os hemos dado algunas ideas, podéis inventar tantas como queráis. El objetivo no es otro que, sin que se den cuenta, introducir estos alimentos en su dieta habitual. Una vez que los hayan comido, podéis descubrirles la cruda realidad. En la mayoría de las ocasiones comprenden que los guisantes, las zanahorias, el calabacín o la cebolla no tenían nada de malo. 

Eso sí, seguramente, durante un tiempo os sigan pidiendo alguno de estos maravillosos platos. Esto es algo normal y por lo que no debéis preocuparos. Con el paso del tiempo irán prescindiendo de estas recetas y los comerán por su cuenta.

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